Resumen
A raíz de la muerte de su madre y del ictus que sufre su padre, Adriana reflexiona sobre el duelo, la muerte y la familia. A partir de fragmentos de memoria, la narradora y protagonista reconstruye y recorre su vida: desde su infancia en casa de su abuela en un pueblo de Badajoz, hasta su relación actual con su padre, enfermo y mayor. La obra se divide en tres capítulos que nos permiten introducirnos en las distintas voces de Adriana, que componen su identidad: la de su padre, su madre y su abuela.
El primer capítulo explora la relación con el padre que, aunque amorosa, está llena de tensiones y frustraciones. Su reciente enfermedad coloca a Adriana en el debate constante entre cuidarle ella misma o contratar a alguien. Precisamente desde esta reflexión sobre los cuidados es cuando Adriana se da cuenta de su parecido, a pesar de que siempre se sintió más similar a su madre, figura que sobrevuela toda la obra como si fuera un fantasma. Esta situación familiar coloca a la protagonista en un constante viaje constante entre Valencia y Madrid, lo que provoca que reviva recuerdos de su infancia en ambas ciudades. Sumado a todo ello, la protagonista atraviesa una crisis existencial debido a su futuro laboral y amoroso, este último especialmente se potencia cuando su padre comienza a tener relaciones con otras mujeres que conoce a través de diferentes aplicaciones.
En esta reflexión sobre la familia hay, también, una exploración al pasado: en el segundo capítulo nos adentramos en los recuerdos infantiles. Nos introducimos en la casa de su infancia, donde creció con su abuela cuando su madre, al nacer, la dejó allí. Ubicada en un pueblo de Badajoz, la casa esconde la historia de la familia, unas voces del pasado que le susurran a Adriana diferentes historias que no llega a descifrar. Es en este momento cuando rescatamos pequeños trazos de recuerdos traumáticos sobre la Guerra Civil: las voces de los muertos susurran a Adriana para contarle su historia, pero esta historia por ahora solo es fragmentada, descompuesta, confusa. A través de estos recuerdos nos adentramos a conocer la relación de Adriana con su abuela, quien la crió desde pequeña y quien le permitirá adentrarse a conocer sus historias familiares sobre la guerra y la posguerra.
No es hasta el tercer capítulo cuando conocemos directamente a través de las voces de los tres personajes femeninos: hija, madre y abuela. En este momento la novela no sigue una trama lineal, sino que narración, diálogo y poesía se entremezclan construyendo así un mosaico de escenas, reflexiones y sensaciones que permiten al lector sumergirse en las diferentes historias. Por un lardo, la voz de la abuela recorre un pasado marcado por la Guerra Civil: sus experiencias en la guerra siendo niña, su juventud en la posguerra y la vida adulta en un periodo de dictadura. Concretamente, lo que se desvela al final de libro es ese recuerdo traumático que ha perdurado en la herencia familiar: el asesinato de sus hermanos en 1939 por parte de unos militares y de los que nunca recuperaron los cuerpos. Por su parte, la voz de su madre muestra esas vivencias de los hijos que crecieron sufriendo las consecuencias de la dictadura y la Transición: su infancia rodeada de hermanos que fallecían siendo aun recién nacidos, el hambre, la pobreza, su relación con su madre; pero también el acceso a la Universidad, su matrimonio con el padre de Adriana y su relación con ella. Finalmente, Adriana, desde una perspectiva más poética, retrata su relación amorosa con “el hombre de la barba”, una expareja a la que le dedica poemas y pequeños relatos. La obra finaliza con la narración en tercera persona de una breve escena que narra la muerte de los hermanos pequeños de la abuela de Adriana, asesinados en el campo por cuatro hombres. Sin embargo, se abre también la duda acerca de la veracidad de la historia, cruzándose diferentes versiones sobre lo ocurrido. Esta imposibilidad de cerrar el pasado y de conocer la verdad provoca que esta historia haya pasado a formar parte de la herencia familiar: “sus muertes todavía me queman”.