Resumen
El autor-narrador de esta novela, Javier Cercas, se propone investigar sobre la figura de Manuel Mena, tío abuelo suyo que, en 1936, con solo diecisiete años, partió al frente y murió en la Batalla del Ebro dos años después. Pero Javier Cercas, que se considera una persona de izquierdas, no está seguro de querer indagar sobre este pariente suyo, que era falangista y combatió a las órdenes de Franco. Es un pasado que le abochorna. No obstante, un día de 2012 llama a su amigo David Trueba para que le acompañe a Ibahernando, pueblo donde nació tanto Javier Cercas como toda su familia. El propósito es grabar una entrevista con Antonio Ruiz Barrado, apodado El Pelaor, testigo vivo de la infancia de Manuel Mena. Este se muestra retraído durante la entrevista, pero le da algunos datos sobre el ambiente tenso que se vivió en la guerra. También aprovecha el autor-narrador para entrevistarse con otras personas que fueron compañeros de colegio de su tío abuelo: Francisca Alonso, viuda de un primo de sus padres, y María Arias, que fue después maestra del pueblo.
A través de estos y otros testimonios iremos conociendo más datos. Al poco de producirse la sublevación militar, las derechas del pueblo, casi todos ellos parientes de Javier Cercas, tomaron el poder. Paco Cercas, su abuelo paterno, fue el primer alcalde franquista, y Juan Domingo Gómez, su tío materno, era yerno del cacique del pueblo. Manuel Mena tenía entonces 17 años, había aprobado con notas brillantes el último curso de bachillerato en Cáceres y se disponía a estudiar primero de derecho de Madrid. Pero él apoyó la sublevación y el fin de la legalidad republicana. Así que decidió partir al frente en octubre de 1936 e ingresó como voluntario en la 3.ª Bandera de Falange de Cáceres. Después de una breve estancia en la Academia Militar de Granada y ya con el puesto de alférez, se unió al Primer Tabor de Tiradores de Ifni y tomó parte en varias batallas.
En 2015 llaman a Javier Cercas de una productora de televisión que está preparando una serie sobre catalanes nacidos en el resto de España y le proponen grabar uno de los capítulos sobre él. Acepta, pero pone la condición de que se filme en Ibahernando y que también vaya su madre, que recuerda a Manuel Mena, más que como un primo, como un hermano. Aprovecha su estancia en Extremadura para ir a Cáceres y visitar a su tío, Alejandro Mena, que le da más datos sobre Manuel Mena: que estaba harto de la guerra después de dos años en el frente, que la bala que lo mató le entró por la cadera y se alojó en el vientre y que la llegada de su cadáver a Ibahernando fue un acontecimiento que perduró durante décadas en la memoria del pueblo.
Manuel Mena fue herido mortalmente en la Batalla del Ebro y trasladado a Bot. A través del testimonio de un habitante del pueblo, Antonio Cortés, buen conocedor de la historia de la localidad, visitará allí Ca Paladella, una casa que durante la guerra habilitaron como hospital de oficiales, y donde esperando ser operado de urgencia, murió (solo contaban con un equipo quirúrgico, insuficiente para una noche aciaga con varios oficiales heridos).
Javier Cercas reflexiona y cree que Manuel Mena murió por nada, que le engañaron haciéndole creer que defendía sus intereses, cuando en realidad defendía los intereses de otros y que estaban jugándose la vida por los suyos, cuando en realidad estaba jugándosela por otros. Que en los últimos días o semanas o meses de vida lo sospechó o lo entrevió, cuando ya era tarde, y por eso no quería volver a la guerra, como le había dicho a Alejandro Cercas. Concluye que su muerte fue absurda y admite que la historia de Manuel Mena forma parte de su historia y, por tanto, que era mejor entenderla y asumirla, y, sobre todo, que era mejor airearla que dejarla que se corrompiera dentro de él, “como se corrompen dentro de quien tiene que contar las historias fúnebres y violentas que quedan por contar”.